MILITANCIA O TRABAJO: El choque 茅tico que est谩 fracturando a las organizaciones sociales
¿Qu茅 pasa cuando la "m铆stica" del compromiso social choca de frente con la mentalidad de "horario de oficina"? Hoy analizamos la delgada l铆nea entre el autocuidado y la deserci贸n simb贸lica en los movimientos populares.
馃 El Coraz贸n de la Lucha: M谩s que un Gafete
En el ADN de cualquier organizaci贸n social no hay empleados, hay c贸mplices. La diferencia es abismal. Mientras que en una empresa el v铆nculo es un contrato, en la lucha social el contrato es la confianza ciega.
Ser c贸mplices implica una dualidad que pocos entienden:
- La Trinchera Pol铆tica: La certeza de que el de al lado no te soltar谩 la mano en una movilizaci贸n o una crisis.
- La Convivencia Personal: Conocer la vulnerabilidad del otro. Esa "familia elegida" es la que sostiene la estructura cuando el estado o el cansancio golpean.
⏰ El Muro del "Horario de Oficina": ¿Derecho o Traici贸n?
脷ltimamente, un fen贸meno recorre las asambleas: integrantes de peso que empiezan a exigir condiciones de sector privado. "Solo atiendo de 9 a 5" o "No cuenten conmigo los fines de semana".
¿Es esto congruente? La respuesta corta es: No para la alta dirigencia. La pol铆tica social es org谩nica y ca贸tica. Las crisis no respetan el calendario laboral. Imponer un horario r铆gido en un espacio de resistencia no es "profesionalizar", es desconectarse de la urgencia.
馃搲 Las Consecuencias: El "Exilio" de la Confianza
Cuando un l铆der pone estas trabas, el tejido afectivo se rasga. No es un castigo planeado, es una erosi贸n natural:
- El Resentimiento de la Base: Mientras unos pasan la noche en vela, el "dirigente de oficina" descansa. Esa asimetr铆a destruye la autoridad moral.
- La Exclusi贸n de la Alta Pol铆tica: Las decisiones cr铆ticas se toman en la cena despu茅s de la marcha o en la llamada de medianoche. Si no est谩s, no est谩s en la jugada.
- De C贸mplice a Colaborador: Se pierde la "alta confianza" y la persona empieza a ser vista como un consultor externo.
馃毄 Conclusi贸n: ¿Hacia d贸nde vamos?
La organizaci贸n que se vuelve puramente administrativa muere por falta de pasi贸n. La que ignora por completo la vida personal de sus miembros muere por agotamiento. El reto es encontrar el equilibrio, pero sin olvidar una verdad inc贸moda: no se puede dirigir una revoluci贸n con mentalidad de empleado administrativo.

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